A partir de los últimos años, sobretodo después de la primera guerra, observamos una unificación cultural que según Minc está enfocada principalmente en la clase media, “A finales de los gloriosos años treinta la clase media era más homogénea por sus valores y por su forma de vida que por sus ingresos o por su patrimonio” (Minc, 1995; 72) Esta unificación cultural según Minc, se centra en el auge de los medios de comunicación, y como éstos han ido articulando la sociedad de un modo particular, “…el meeting-pot cultural ha nivelado estas innumerables diferencias” (Minc, 1995; 72). Pero, ¿cuál es la diferencia que marcan los medios de comunicación tecnológica en la escena política, respecto a los años anteriores?
Primero analicemos brevemente su contexto, que se caracteriza en que se produce un cambio de la democracia representativa como se le conocía a comienzos del siglo XX, donde agrupaciones minoritarias no podían presentar sus demandas y ser escuchadas. Minc plantea que el parlamento no era una asamblea, sino que un club cerrado, el cual no se siente deudor de ningún grupo colectivo, ni mucho menos de la opinión pública (Minc, 1995; 16 – 17). Esta democracia representativa para Minc culmina con el ingreso de los medios masivos de comunicación, principalmente con el ingreso de la televisión (Minc, 1995). Por otro lado Norris, al igual que en Digital Divide, inicia un debate dando cuenta de la esperanza inicial al surgir Internet, donde éste se presenta como “la” forma en que personas de contextos muy disímiles pudiesen interactuar y participar de un espacio común, rompiendo las barreras que originalmente se presentaban. (Norris, 2001)
Pero la visión de Minc es negativa.
Richard Sennett también apunta en este punto, y nos habla sobre aquel declive de la vida pública, donde aparece aquel fenómeno que denomina la “Multitud Solitaria”, donde las personas comienzan a acceder a espacios públicos como meros observadores. Esta sociedad intima que se solidifica en el siglo XX, despoja toda civilidad posible, entendida como el tratar a los demás como extraños y forjar un vínculo con el otro de manera totalmente impersonal (Senett, 1978). Bajo estas premisas, el auge de los medios se centra en el permitir ingresar al político a la vivienda. Comienza a gestarse un fenómeno en que las personas extienden el apoyo de un político por sus valores, ideales y carisma, más allá del programa de gobierno particular que tengan. El político en ese contexto, engloba su campaña en acercarse al pueblo; en que la gente la vea como un actor cercano más que instalar un fuerte programa de gobierno como eje de su campaña, y es por ello que bajo esta mirada los “sondeos y los medios de comunicación cultivan la opinión, porque ésta se ha convertido en su portavoz” (Minc, 1995; 118), donde estos medios permiten hacer un tanteo de lo que piensa la sociedad.
Ahora viendo el otro lado de la moneda, es decir, de los gobernados. Norris, apoyada por lecturas de Russell Neuman sobre temas de comunicación, plantea que el auge de los medios solo viene a acentuar las diferencias existentes. Aquellos que se informan de política, tendrán un medio más efectivo para que lo sigan realizando, sin embargo, aquellos que no lo hacían no estarán más informados que antes. Sin embargo, Norris plantea que pese a que no existe un acuerdo generalizado de si la gran difusión de información realizada por los medios ha traído más consecuencias positivas que negativas, no debemos dejar de considerar que si ha generado drásticos cambios en el modo de propagación y cobertura de las noticias (Norris, 2000), y por lo tanto ello, contribuye no solo a que reciba información de los temas que me interesen, sino que de modo indirecto de aquellos que no me interesan. En ese sentido, pese a que la búsqueda de información a través de los nuevos medios, se extiende solo a quienes están interesados en política; quienes no están interesados reciben información de manera indirecta.
Owen y Davis postulan que la plataforma del Internet se mueve como una rica fuente de información para aquellos que están políticamente interesados, sin embargo se muestran escépticos sobre una transformación radical en cuando a la participación democrática (Norris, 2000; 121), aun así para los gobiernos la plataforma digital juega un rol esencial en la visión de futuro, donde en el informe del PNUD sobre pla….. se tiene un tema especial en relación al “Gobierno electrónico para potenciar la participación Ciudadana” (Orrego, 2002), y en aquel desglose, se habla de “una nueva relación política con los ciudadanos, tal como la posibilidad de participar en el diseño de políticas públicas, comunicarse directamente con autoridades, fiscalizar su labor y generar reclamos, entre otros” (Orrego, 2002)
Sin embargo, una visión complementaria a esta postura la encontramos con Maxwell McCombs con su teoría de
Bajo este enfoque, los sondeos comienzan a tener cada vez más importancia, y aunque éstos no lleguen a ser estadísticamente representativos, según Minc, cumplen un rol clave al proporcionar “el tono del sentir colectivo” (Minc, 1995; 26). Es por ello que el poder político está continuamente realizando actos que se enmarquen en conectar mediáticamente con la población, incluso con grupos que están más alejados de la vorágine política. La idea es que los que están en el gobierno hagan sentir a la gente que están con ellos. Tiene que existir una cercanía real de comunicación, y es por ello que un presidente Lagos, ejemplificaba en este tono con la “señora Juanita”, es como si el conociera a cada uno de los chilenos y al azar pudiese nombrar a cualquiera de sus habitantes y comentar las necesidades y ayudas que se le han otorgado. Es así como va surgiendo lo que Minc denomina la “Democracia del Público”, donde se presenta una estrecha personalización, en una suerte de contrato de confianza entre el gobernado y el gobernador. El gobernador es garante del bienestar de la población, y es por ello que este debe mantener confianza y cercanía, este debe saber (o al menos parecer saber) los problemas que le acongojan de quienes son gobernados. Es así, como vemos actos totalmente mediáticos, como por ejemplo cuando el presidente Lagos se baña en la playa de Chañaral, para demostrar que la descontaminación del agua ha sido exitosa. Ello no solo se proyecta en la zona de la tercera región, sino que es una noticia que mediáticamente se expone ante todo el país.
Los medios terminan jugando un rol esencial en la configuración de esta cercanía, y tal como sirve para acercar a la gente con sus mandatarios, también es un arma de doble filo, dado que los medios y la opinión pública estarán presentes ante cualquier problema o falla del sistema. El juicio de
A través de ello, los medios no solo permiten una cercanía sino que también, según Minc, la opinión pública cimienta una exigencia de transparencia de la política (Minc, 1995; 94). Este punto es claro en nuestra sociedad. Los casos de corrupción no solo traen repercusiones por el mismo daño que han provocado, sino que también por la falta de valores que los mismos actores han presentado en un cargo público. Caso contrario, un político que muestra la cara ante problemas que se han producido bajo su mando, y se muestran con transparencia ante la opinión pública y los medios, suelen ser gratificados por ellos; es cosa de que recordemos al ex ministro Espejo, que pese a estar a cargo del inicio del Transantiago y en su momento ser muy criticado, al siempre estar presente ante los medios y dar explicaciones por los hechos, a su salida recibe un gran apoyo no solo de su partido, sino también de la opinión pública.
La transparencia está totalmente vinculada con la percepción de la ciudadanía respecto a aquel personaje público. Ésta exigencia de transparencia, se ve reflejado en que por un escándalo producido, a los días siguientes se le da una total cobertura a como se encuentra posicionado tales políticos en las encuestas. Los sondeos se posicionan como un indicador de
La misma voz de los actores comienza a perder credibilidad. Los medios funcionan en la lógica de un tercero que nos habla, y es por ello que se le comienza a otorgar un respeto como poseedores de verdades. En la misma lógica, nos da más confianza que los medios hablen de los gobernadores, a diferencia de que ellos mismos hablen de sus virtudes. Pippa Norris se centra en aquel punto, al plantear que “la cobertura tradicional de asuntos públicos proporcionados por diarios y la televisión, ha reducido la confianza pública en las fuentes tradicionales de autoridades de gobierno (…) los nuevos medios de comunicación, son considerados a veces, como el salvador de la democracia” (Norris, 2000; 277).
Si bien los nuevos medios de comunicación no han contrarestado los graves problemas de desigualdad de acceso a la información, tomemos en cuenta la “brecha digital” por ejemplo sobretodo de países en desarrollo; los medios han transformado la manera en que se hace política. Con ello, los medios no solo han transformado a los distintos actores como meros receptores de información, sino que probablemente como sujetos que pueden imponer una agenda de temas ante la opinión pública. Con ello podemos introducir nuestra pregunta, de si los medios de comunicación efectivamente han permitido que actores excluidos por el sistema político, puedan finalmente participar del sistema de forma mucho más activa. En ese sentido, ¿estas nuevas plataformas mediáticas han permitido que actores que eran comúnmente excluidos del debate político, y solo tomados en cuenta en las votaciones, puedan llegar a plantear sus demandas, que estas sean escuchadas y con ello gatillar acciones políticas concretas?
Veamos que nos dice la literatura. Para Norris el auge de estos nuevos medios de comunicación, configuran un escenario totalmente nuevo. Ian Budge sostiene que la plataforma de internet potencia la democracia directa de un modo inigualable, a través de los medios de comunicación (Norris, 2000), siendo ésta una plataforma no solo para recibir visiones, sino también para enviarlas. La misma política ya no puede ser observada como antes.
Se presentan nuevos códigos de interacción entre los gobernadores y los gobernados. Minc plantea que “…el totalitarismo de los medios cambia la acción política. Primero modifica los tiempos y los ritmos. Existe una dramatización de la crisis política bajo la presión de las cámaras (…) Una dramatización que implica una presión máxima, antes de que el poder político pueda solucionar el drama, aunque solo sea dando marchas atrás en sus decisiones.” (Minc, 1995; 106) El ojo de la opinión pública a través de los medios estará siempre presente, y por tanto, existirá una vigilancia del poder político que no se sabe donde está, pero que si muestra su presencia acechante. Los mismos pobladores saben y reconocen la fuerza de los medios, para que el poder político actúe. Ya se nos hace muy conocido, que cada vez que entrevistan a un poblador afectado en programas matinales por ejemplo, agradecen que el medio esté ahí por que muchas veces es la única manera de que alguien de la municipalidad se acerque a dar soluciones.
Los mismos medios han potenciado que agrupaciones se levanten y vayan cobrando fuerza, no solo por como se van articulando internamente como organización, sino que además por como se va configurando una imagen al exterior y como éste va tomando empoderamiento al recibir el apoyo de la opinión pública. Tomemos el caso de la “Marcha Pingüina”, y observemos como se configuró comunicacionalmente un movimiento que nace de estudiantes que casi su totalidad se constituye por jóvenes que no tienen ni siquiera la edad para votar. En un principio la agrupación logró tener gran cobertura medial, dado que la paralización de los estudiantes en la magnitud ocurrida, fue un hecho que no tenía precedentes después de la dictadura, y logró que los medios estuviesen presentes en todo momento. La crisis se presentó, cuando un tema que ya había tomado ribetes de importancia, y totalmente impuesto en la agenda, no se menciona en el discurso del 21 de Mayo. Esto trae un conflicto mayor, dado que en términos comunicacionales la agrupación comienza a tomar más fuerza, y a validar sus modos de operar. Se suman estudiantes universitarios, y el debate en los medios cobra mayor cobertura. Finalmente la presión se configura de tal forma, que el 30 de Mayo el gobierno decide tomar cartas en el asunto y toma el tema en cuenta. Esto es clave, porque un team que no estaba en la agenda política, se asume con alta relevancia, y comienza a partir de ello, a generarse un debate en torno a que medidas se deben tomar, y que cambios se deben realizar.
Pero los nuevos medios no solo permiten que la opinión pública ejerza una suerte de fiscalización del ámbito público, sino que da pie a que pequeñas organizaciones puedan levantarse y sacar voz ante problemas en sus localidades, donde estas plataformas tecnológicas permiten ejercer nuevos modos de acción colectiva. A través de los medios, se da cabida a una nueva forma de participación política, que se da principalmente por redes informales de comunicación (Norris, 2001). Así va surgiendo una nueva democracia, en la que se instala en el centro de
Ante esto, los medios terminan configurándose como un nuevo modo de participación política, dado que no se traduce en el paso tradicional de los mecanismos políticos comúnmente usados, por ejemplo a través de un diputado. Caso contrario, estos medios permiten una suerte de camino más informal, probablemente más incierto, pero que potencialmente puede tener una fuerza enorme. Norris se centra en aquel punto, donde plantea que “(el activismo a través de nuevas tecnologías) representa un tipo distinto de participación política, que se diferencia de modo significativo de actividades convencionales como partidos políticos” (Norris, 2000; 265). Esta plataforma permite que comunidades totalmente alejadas de los centros políticos puedan ser escuchados. Recordemos el caso de Pascua Lama, donde la comunidad de agricultores del Huasco y grupos diaguitas, con el apoyo de grupos ecologistas, han realizado una campaña comunicacional en que han logrado que el gobierno deba tomar precauciones con la instalación de la minera Barrick en la zona. El resultado ha sido favorable, porque en innumerables ocasiones el proyecto se ha paralizado, y se han puesto un sinnúmero de restricciones de protección medioambiental, y todo ello por posicionar mediáticamente el tema tanto en periódicos, televisión, como en fotolog, bloguer que hacen de puente para ingresar a páginas activistas.
El caso de Pascua Lama, mostraría un hecho concreto que respondería a la interrogante que plantea Norris en el Digital Divide, donde contrasta distintas visiones en relación a si el Internet (y a ello sumémosle toda tecnología comunicacional) transforma las formas convencionales de activismo democrático. En este caso, si veríamos una nueva plataforma de activismo, y tal como dice Melucci sobre la relevancia de la información en un mundo globalizado, esto a permitido que los medios puedan expandir el caso de Pascua lama, el cual de ser un problema que se sitúa en la precordillera de
Según el inicio de la revisión expuesta por Minc, en una lectura de los “mejores teóricos de la democracia política” se habla de una nueva etapa del sistema representativo (Minc, 1995; 29). Esta nueva etapa se desprende de un sistema de representación de clases, y comienza a basarse en un sistema que debe leer atentamente los medios, que se configuran como la voz de la opinión pública. Caso como la marcha pinguina, da cuenta de un gobierno que no supo leer las señales que se le entregaban, y ello detonó en un gran movimiento que fue cubierto y respaldado en sus inicios por los medios de comunicación, y por la opinión pública. Si bien, esta nueva situación que para algunos teóricos como Minc le parece negativa, dado que no existe un debate genuino como antaño, los medios de comunicación probablemente son el punta pie inicial de un nuevo espacio que se reconfigura, donde a dificultad de un espacio físico de discusión comienza a generar plataformas que convergen (al menos potencialmente) a todo aquel que quiera reclamar por su propio espacio. Esta nueva configuración permite que esta “democracia de la opinión pública” se auto vigile a sus anchas, la cual termina exigiendo lo que quiere exigir; y con ello produce debates colaterales, por el solo hecho de imponer un tema de relevancia de cierto sector en los medios.
Textos consultados.
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